Era, pensó Peter Walsh, comenzando a seguirles el paso, un entrenamiento excelente. Pero no parecían robustos. Eran, en su mayoría, flacuchos, muchachos de dieciséis años que, al día siguiente, podrían estar detrás de cuencos de arroz o pastillas de jabón en los mostradores. Ahora llevaban consigo, sin mezcla de placeres sensuales ni preocupaciones cotidianas, la solemnidad de la corona que habían traído desde Finsbury Pavement hasta la tumba vacía. Habían hecho su voto. El tráfico lo respetaba; las furgonetas se detenían.
La señora Dalloway
CONTEXTO HISTÓRICO
Cenotafio erigido en 1920 en honor a los caídos durante la Primera Guerra Mundial. Obra del arquitecto Edwin Lutyens, la estructura de piedra reemplaza a una anterior realizada en yeso y madera erigida para un desfile de paz después del final de la Primera Guerra Mundial.
