Porque es una lástima no decir nunca lo que uno siente, pensó, cruzando Green Park y observando con placer cómo, a la sombra de los árboles, familias enteras, familias pobres, se extendían; niños pateando, tomando leche; bolsas de papel tiradas por todas partes, que cualquiera de esos caballeros corpulentos con librea podría recoger fácilmente (si alguien protestaba); pues opinaba que todos los parques y todas las plazas, durante los meses de verano, deberían estar abiertos a los niños (el césped del parque se rizaba y se desvanecía, iluminando a las pobres madres de Westminster y a sus bebés gateando, como si una lámpara amarilla se hubiera colocado debajo). Pero qué podía hacerse con vagabundas como aquella infeliz criatura, tendida sobre el codo (como si se hubiera arrojado a la tierra, libre ya de todo lazo, para observar con curiosidad, para especular con audacia, para considerar los porqués y los motivos, desvergonzada, de labios flojos, con humor), no lo sabía. Llevando sus flores como un arma, Richard Dalloway se le acercó; pasó a su lado, absorto; aún había tiempo para que saltara una chispa entre ellos—ella se rió al verlo, él sonrió bonachón, considerando el problema de la vagabunda; no es que fueran a hablar jamás. Pero él le diría a Clarissa que la amaba, con todas las letras.
La señora Dalloway
CONTEXTO HISTÓRICO
Uno de los parques reales más antiguos de Londres, su historia se remonta al siglo XVI, cuando el terreno formaba parte de los jardines de St James’s Palace y era utilizado como coto de caza y terreno agrícola por la monarquía. En el siglo XVII, durante el reinado de Carlos II, el área comenzó a transformarse en un parque público, aunque su vegetación permaneció relativamente sencilla, a diferencia de los jardines ornamentales de palacios cercanos. En el siglo XVIII, Green Park adquirió su nombre actual y se consolidó como un espacio verde abierto al público. Sus amplias praderas y arbolado maduro lo han convertido en un lugar de paseo y recreo, así como en escenario de eventos cívicos y ceremoniales vinculados a la monarquía, debido a su proximidad a Buckingham Palace.
