Speakers’ Corner
En activo
Mira aquí —dijo—. Nos hemos equivocado de camino. Unas voces les llegaban flotando.
Habían caminado en dirección contraria. Estaban cerca del claro pelado y pulido donde se congregan los oradores. Las reuniones estaban en plena efervescencia. Se formaban grupos en torno a los distintos oradores. Subidos en sus tribunas, o a veces solo en una caja, los oradores arengaban. Las voces sonaban más alto, más, cada vez más, según se acercaban.
—Escuchemos —dijo Martin.
Un hombre delgado se inclinaba hacia delante con una pizarra en la mano. Le oyeron decir:
—Señoras y señores…
Se detuvieron frente a él.
—Fijen la vista en mí —dijo.
Fijaron la vista en él.
—No tengan miedo —añadió, encorvando el dedo.
Tenía un aire afable. Dio la vuelta a la pizarra.
—¿Tengo pinta de judío? —preguntó.
Luego volvió a girarla y miró por el otro lado. Y lo oyeron decir que su madre había nacido en Bermondsey, mientras ellos reanudaban el paso, y su padre en la isla de… La voz se apagó.
Los años, 1914
CONTEXTO HISTÓRICO
Uno de los lugares más emblemáticos de Hyde Park, famoso por ser un espacio público de libertad de expresión y debate. Su origen se remonta a 1872, cuando se legalizó oficialmente el derecho de hablar en público dentro del parque, tras décadas de reuniones informales de reformistas y radicales. La idea era permitir que cualquiera que lo deseara pudiera expresar su opinión. Esto parecía irritar a Virginia Woolf que, en una carta de 18 de mayo de 1931 a Ethel Smyth, dijo a su amiga: «Lo que no soporto es al hombre que pretende cambiar las mentes de los demás; esa manipulación de las creencias me parece impertinente, insolente y extremadamente corrupta. Nunca paso por Hyde Park sin maldecir por separado a cada inventor de Dios que hay allí». A día de hoy, Speaker’s Corner sigue funcionando como un lugar abierto donde cualquiera puede hablar sin censura y se ha convertido en un atractivo turístico que ofrece a los visitantes la oportunidad de presenciar debates en vivo o incluso participar como oradores.
