Figure of a woman in nurse’s uniform
Conservada
—¿Adónde nos lleva? —preguntó, mirando hacia afuera. Habían llegado a la parte pública de Londres; la iluminada. La luz caía sobre amplias aceras; sobre oficinas públicas blancas y brillantemente iluminadas; sobre una iglesia pálida y de aspecto canoso. Anuncios aparecían y desaparecían. Allí había una botella de cerveza: se sirvió, luego se detuvo, y luego volvió a servirse. Habían llegado al barrio de los teatros. Había la habitual confusión estridente. Hombres y mujeres de etiqueta caminaban en medio de la calle. Los taxis giraban y se detenían. Su propio taxi fue detenido. Se detuvo en seco bajo una estatua: las luces brillaban sobre su palidez cadavérica.
—Siempre me recuerda a un anuncio de compresas —dijo Peggy, mirando la figura de una mujer con uniforme de enfermera que extendía la mano.
Eleanor se sobresaltó por un momento. Sintió como si un cuchillo le cortara la piel, dejándole una sensación desagradable; pero lo que era sólido en su cuerpo no lo tocaba, se dio cuenta después de un instante. Lo dijo por culpa de Charles, pensó, sintiendo la amargura en su voz: su hermano, un chico bueno y soso al que habían matado.
Los años, Los días presentes
CONTEXTO HISTÓRICO
Estatua erigida el 17 de marzo de 1920 en honor a Edith Cavell. Obra del artista Sir George Frampton, representa a la enfermera británica ejecutada por las autoridades alemanas durante la Primera Guerra Mundial por ayudar a soldados aliados a escapar de la ocupación alemana en Bélgica.
