St. James’s
En activo
Entretanto, un pequeño gentío se había reunido ante las verjas de Buckingham Palace. Desganados, pero seguros, todos ellos pobres, aguardaban; miraban el palacio con la bandera al viento; a Victoria, ondeando sobre su montículo, admiraban sus estantes de aguas corrientes, sus geranios; distinguían, entre los coches del Mall, primero uno, luego otro; se emocionaban, en vano, con los plebeyos que paseaban en coche; retenían su tributo para no gastarlo mientras pasaba tal o cual; y todo el tiempo dejaban que el rumor se les acumulara en las venas y estremeciera los nervios en los muslos al pensar en la realeza mirándolos; la Reina inclinándose; el Príncipe saludando; en la vida celestial otorgada divinamente a los reyes; en los ayuda de cámara y las profundas reverencias; en la casita de muñecas de la Reina; en la princesa Mary casada con un inglés, y el Príncipe—¡ah, el Príncipe!—que, decían, había salido maravillosamente al viejo rey Eduardo, pero era muchísimo más esbelto. El Príncipe vivía en St. James’s; pero bien podía venir por la mañana a visitar a su madre.
La señora Dalloway
CONTEXTO HISTÓRICO
Construido en 1530 por orden de Enrique VIII sobre un hospital de leprosos dedicado a Saint James. Durante los siglos XVI y XVII, sirvió como residencia secundaria a la Corte, establecida de manera oficial en el Palace of Whitehall. Cuando este se incendió, en 1698, St James’s se convirtió en la residencia principal de los monarcas. Desde 1837, cuando la reina Victoria se trasladó a Buckingham, la familia real ya no habita el palacio pero St James’s sigue ostentando la sede oficial de la Corte. En la actualidad, el palacio se usa para las recepciones de mandatarios y alberga las oficinas de los diplomáticos de alto rango y apartamentos para la familia real.
