Entonces recordó; su dentista le había dicho que los salvajes podían realizar operaciones muy hábiles en el cerebro. Los salvajes tenían dentaduras postizas, dijo él. Las dentaduras se inventaron, creyó oírle decir, en tiempos de los faraones.
—Al menos eso me dijo mi dentista—, concluyó.
—¿A qué médico vas ahora?—, le preguntó la señora Swithin.
—A la misma vieja pareja: Batty y Bates, en Sloane Street.
—¿Y el señor Batty te dijo que ya tenían dentaduras en tiempos de los faraones?, meditó la señora Swithin.
—¿Batty? Oh, no Batty. Bates», la corrigió Isa.
Entre actos
