The Morning Post
Desaparecido
En todo esto había mucho de Dalloway, desde luego; mucho de espíritu cívico, Imperio británico, reforma arancelaria, clase gobernante, que se le había pegado, como suele ocurrir. Con el doble de ingenio que él, tenía que ver las cosas con sus ojos—una de las tragedias del matrimonio. Con su propia opnión, debía estar siempre citando a Richard—¡como si no pudiera saberse al dedillo lo que piensa Richard leyendo por la mañana The Morning Post! Estas veladas, por ejemplo, eran todas para él, o para la idea que ella se hacía de él (para ser justos con Richard, habría sido más feliz cultivando en Norfolk).
La señora Dalloway
CONTEXTO HISTÓRICO
Periódico generalista fundado en 1772 por John Bell. Inicialmente se llamó «The Morning Post and Daily Advertiser», pero en la década de 1790 abrevió su nombre y pasó a denominarse «The Morning Post». Desde sus primeros años se consolidó como periódico de línea conservadora, especialmente tras su adquisición por Daniel Stuart en 1795. A lo largo de su historia tuvo varias sedes en Londres, pero la más importante fue 346 Strand, donde se estableció a principios del siglo XX. En ella permaneció hasta que en 1937 paró sus rotativas al ser absorbido por «The Daily Telegraph».
Viginia Woolf leía a diario el periódico, en parte, para ironizar sobre él: «He pasado del ‘Daily News al Morning Post’, y las proporciones del mundo se han transformado radicalmente. Las cartas más largas se dirigen al Primer Ministro y el artículo de portada está dedicado al asesinato de la señora Lindsay; angloindios, angloescoceses, ancianos retirados y ancianas patrióticas escriben carta tras carta quejándose de la terrible situación del país; alabando al Primer Ministro, el único fiel baluarte que queda en la nación».
