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«Es una afición mía tener un conocimiento exacto de Londres»
«A Madrid los dos venimos
a ver la distancia que iba
de lo vivo a lo pintado»
«¡Vamos!, evitemos los reflujos de incendio,
¡ahí están los muelles!, ¡ahí los bulevares!, ahí
sobre las casas, el ligero azul que se irradia,
y que una tarde el rojo de las bombas llenó de estrellas»
«¡Madrid, Madrid! ¡qué bien tu nombre suena,
rompeolas de todas las Españas!
La tierra se desgarra, el cielo truena,
tú sonríes con plomo en las entrañas»
«Puedo sentir su presencia,
agazapados tras las sombras,
susurrando antiguas melodias»
«Llegan caravanas de automóviles de todo Asturias y de otras provincias con gente, que vienen a ver las ruinas de la capital, que, en medio de una hoguera, recibió el sobrenombre de “Ciudad Mártir”»
«¡Qué inagotable materia para la observación ofrecen las calles de Londres!»
«Madrid, a las ocho y media de la noche, es un encanto, abierto bazar, exposición de alegrías y amenidades sin cuento»
«Nos habíamos alistado realmente al servicio del Diablo y, como él, estábamos en guerra con toda la humanidad»
«Cerca de la Cibeles me fijé en la hermosura del día. Nunca he visto aire más ligero, ni cielo más claro; la flor de las acacias del paseo de Recoletos olía a gloria»
«Quien desee conocer el plano de Marineda, búsquelo en el atlas de mapas y planos privados»

 

«Bien; habrá usted oído, por supuesto, las muchas historias que corren, los mil vagos rumores acerca de tesoros enterrados en algún lugar de la costa del Atlántico por Kidd y sus socios»
«Nueva York es la gran mentira del mundo. Nueva York es el Senegal con máquinas»
«Granada es apta para el sueño y el ensueño. Por todas partes limita con lo inefable»
«El tren aminora la marcha;
es Cais do Sodré.
He llegado a Lisboa,
pero no a una conclusión»
«Vi una alameda excelente:
que a Madrid el tiempo airado
de sus bienes le ha dejado
las raíces solamente;
vi los ojos de una puente,
ciegos a puro llorar;
los pájaros vi cantar;
las gentes llorar oí.
Yo os diré lo que vi»
«Nueva York poseía toda la iridiscencia de los comienzos del mundo»
«Lunes 13 a media noche prendió la Inquisición catorce portugueses tratantes, hombres de negocios, en particular dos tabaquistas, uno de la Puerta del Sol, y otro de Palacio. Esta gente retoña como hongos»
«¡Habladme, piedras!
¡Hablad, altos palacios!
¡Calles, decid una palabra!»
«El fang dels teus carrers, oh Barcelona!
es pastat am sang»
«El fango de tus calles, ¡oh Barcelona!
es amasado con sangre»
«Llegará el día en que perezca la sagrada Ilión, y Príamo, y el pueblo de Príamo, armado de lanzas de fresno»
«Los mineros comenzaban a llegar de sus aldeas con sus carabinas y sus pistolas. Una inmensa multitud se congregaba en la plaza de la Constitución, desde donde partían columnas de voluntarios para rendir los cuarteles. Algunos mineros iban armados con cartuchos de dinamita, dispuestos a volarlos en caso de resistencia»
«Fue por esta especie de camino sinuoso que las piezas de artillería fueron arrastradas a la cima y, dos meses después, crearon terror y sembraron el fuego en París»
«Grande es Madrid.
Muchos buenos
con quien medres hallarás;
no puedes esperar más
ya de mí que ir siempre a menos»
«Amo mi trabajo y quiero empezar de nuevo»
«En París todo le era Buenos Aires y viceversa»
«Querido y sucio Dublín»
«Vetusta era su pasión y su presa»
«Me gustaría que toda joven de vuestra posición conociera las costumbres y diversiones de Londres»
«¡Oh! ¿Quién podría cansarse alguna vez de Bath?»
«Hermosa Babilonia, en que he nacido para fábula tuya tantos años, sepultura de propios y de extraños, centro apacible, dulce y patrio nido»
«Imagíname en Roma: allí te vería, como en un espejo mágico, yendo y viniendo de la ciudad a todas horas»
«¡Mal haya el que en señores idolatra y en Madrid desperdicia sus dineros!»
«Y también, dijo de pronto Marlow, ha sido uno de los lugares oscuros de la tierra»
«Pajares. El hermoso puerto asturiano, con sus cresterías nevadas, es la primera estación de peligro»
«Hay como un rastro de ciudades inglesas alrededor del mundo»
«Daban en Madrid, por los fines de julio, las once de la noche en punto, hora menguada para las calles»
«¡La Níobe de las naciones! Allí permanece, sin hijos y sin corona, en su dolor sin voz»
«Cuando escribo tengo a la vista el pavoroso aspecto de las calles céntricas de Oviedo. Da la impresión de una ciudad en ruinas, devastada por un ejército invasor o un seísmo espantoso»
«El pueblo lucha ya en los arrabales de Madrid, hasta donde han avanzado los rebeldes la punta de acero de su vanguardia de tropas marroquíes y legionarias. Pero el pueblo hace la guerra sin contar para nada con los generales que le han sido fieles»
«Transeúnte, lo que encontrarás aquí son ruinas humanas. Muchas son las víctimas de esta guerra impía que duermen bajo la tierra recién removida de este recinto»
«Adiós, Madrid; adiós tu Prado y fuentes, que manan néctar, llueven ambrosía»
«Volvíme a Sevilla, como dije, que es amparo de pobres y refugio de desechados»
«Siempre tenía al alcance de la mano un plano de París que, porque en él podía distinguirse la calle donde vivían M. y Mme Swann, me parecía contener un tesoro»
«Para conocer una patria, un pueblo, no basta conocer su alma; es menester también conocer su cuerpo, su suelo, su tierra»
«Ese hermosísimo y desgraciado Portugal parece vivir vagamente sumergido en ensueños de pasadas grandezas»
«Nueva York era un espacio inagotable, un laberinto de pasos interminables»
«Sólo te nutre tu vívida esencia. Duermes al borde del hoyo y la espada. Eres mi casa, Madrid: mi existencia, ¡qué atravesada!»
«Roma es, por así decirlo, una ciudad de los muertos, o más bien de aquellos que no pueden morir»
«Començava el barceloní a condoldre’s de l’estretor de la ciutat antiga, de la imperfecta urbanització de la nova, de l’aspecte vilatà i la deixadesa que regnaven sos carrers»
«Sí, señor; la llaman Skeleton Island. Fue en otro tiempo un lugar principal de piratas»
«En Madrid ¿no es cosa llana, señor, que de hoy a mañana suele perderse una calle?»
«Son los lugares oscuros de la tierra, llenos de una crueldad inimaginable, lindando por un lado con el ferrocarril y el telégrafo y, por el otro, con los tiempos de Harún al-Rashid»
«¿Qué importan los hombres? Hacen mal quienes, padres, hijos, sobrinos y demas parentela de la Revolución, no conocen que las Revoluciones devoran a sus hombres unos detras de otros»
«Lo que me decidió a publicar este libro es que muchas veces, hallándome en Roma, deseé que existiera. Cada texto es el resultado de un paseo y fue escrito sobre el terreno o al volver a casa por la noche»
«La acción en un Madrid absurdo, brillante y hambriento»
«Todo lo que existe en otros lugares está en París»
«Para un ciego, de esos ciegos que tienen las orejas y los ojos bien abiertos inútilmente, nada hay para ver en Buenos Aires, pero, en cambio, ¡qué grandes, qué llenas de novedades están las calles de la ciudad para un soñador irónico y un poco despierto!»
«De algún modo, en las calles de Londres, en el flujo y reflujo de las cosas, aquí y allá, ella sobrevivía»
«Bello lugar es Madrid. ¡Qué agradable confusión!»
«Bienvenido, dulce príncipe, a Londres, a tu morada»