Saturday Club

Ficticio

Dirección

138 Piccadilly

GPS

51.504136493452, -0.14840991458187

Teléfono

Voy a hacer algo. Tengo una idea espléndida. Mira, tienes que unirte. Estoy segura de que llevas dentro cantidad de material, aunque pareces—bueno, como si hubieras vivido toda tu vida en un jardín. —Se incorporó y comenzó a explicar con animación—. Pertenezco a un club en Londres. Se reúne todos los sábados, por eso se llama el «Saturday Club». Se supone que hablamos de arte, pero estoy harta de hablar de arte; ¿de qué sirve? Con todo lo real que sucede a nuestro alrededor. Ni es que tengan nada que decir sobre el arte, además. Así que lo que voy a decirles es que ya hemos hablado bastante de arte, y que más vale hablar de la vida por una vez. Cuestiones que de verdad importan en la vida de la gente: la trata de blancas, el sufragio femenino, la ley de seguros, y así sucesivamente. Y cuando decidamos lo que queremos hacer, podríamos constituirnos en sociedad para hacerlo… Estoy convencida de que si personas como nosotras nos hiciéramos cargo, en vez de dejarlo en manos de policías y magistrados, podríamos poner fin ala prostitución —bajó la voz ante la palabra fea— en seis meses. Mi idea es que hombres y mujeres han de unirse en estos asuntos. Deberíamos ir a Piccadilly y detener a una de estas pobres desgraciadas y decirle: «Ahora, mire, no soy mejor que usted, ni pretendo serlo, pero está haciendo algo que sabe que es abyecto, y no voy a permitir que haga cosas abyectas, porque somos iguales bajo la piel, y si usted hace algo abyecto, eso me concierne». Eso decía esta mañana el señor Bax, y es verdad, aunque ustedes, los listos—tú también eres lista, ¿no?—no lo crean.

El viaje de ida, capítulo 19

CONTEXTO HISTÓRICO

Club ficticio. Posiblemente inspirado en Lyceum Club for Women Artist and Writers, fundado en 1903 por Constance Smedley como un espacio de encuentro para mujeres dedicadas al arte, la literatura y la ciencia. El club no solo era un lugar de reunión, también ofrecía asesoramiento profesional a sus socias, entre las que se encontraban destacadas sufragistas como Lady Frances Balfour y Millicent Fawcett, o periodistas de prestigio como Enid Moberly Bell, hija del editor de The Times. Pronto se crearon asociaciones hermanas en ciudades como Berlín, París y Florencia. A finales de 1920, el club pasó por problemas financieros y el fallecimiento repentino de su principal benefactora llevó al cierre de su sede en 1933. El club siguió existiendo sin local propio, pero ya era una agrupación muy pequeña que terminó disolviéndose poco tiempo después. A día de hoy, el International Association of Lyceum Clubs mantiene vivo el espíritu de la asociación de Smedley y cuenta con presencia en 17 países.

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