Era Denham quien, tras separarse de Sandys al pie de la escalera, caminaba ahora hacia Charing Cross Tube Station, absorto en los pensamientos que su charla con Sandys había suscitado. Había olvidado la reunión en las habitaciones de Mary Datchet, había olvidado a Rodney, y las metáforas y el drama isabelino, y habría jurado que también había olvidado a Katharine Hilbery, aunque eso era más discutible. Su mente escalaba las cumbres más altas de sus Alpes, donde solo había luz de estrellas y nieve virgen. Lanzó a Rodney una mirada extraña cuando se toparon bajo un farol.
Noche y día, capítulo 5
