Aquella misma tarde, Bonamy fue expresamente a tomar el té para hablar de Jacob con Clara Durrant, en la plaza detrás de Sloane Street donde, en los días calurosos de primavera, hay toldos a rayas sobre las ventanas delanteras, caballos solitarios que pastan en el asfalto ante las puertas y caballeros entrados en años, de chaleco amarillo, que hacen sonar los timbres y entran con mucha cortesía cuando la doncella, recatada, responde que Mrs. Durrant está en casa.
El cuarto de Jacob, capítulo 12
