—Hemos estado viendo maestros antiguos en la Grafton Gallery —dijo Katharine, aparentemente sin atender a William, y aceptando un cigarrillo que Mary le ofrecía. Se echó hacia atrás en la silla, y el humo que flotaba junto a su rostro pareció retirarla aún más de los otros.
—¿Lo creerá usted, señorita Datchet —prosiguió William—, a Katharine no le gusta Tiziano. No le gustan los albaricoques, no le gustan los melocotones, no le gustan los guisantes verdes. Le gustan los Elgin Marbles y los días grises sin sol ninguno. Es un ejemplo típico de naturaleza fría del norte. Yo soy de Devonshire…
Noche y día, capítulo 14
